ENTRENAMIENTO – CONFLICTO
No toda batalla merece tu energía.
Aprende a distinguir cuándo actuar, cuándo poner un límite y cuándo dejar de participar en un conflicto que solo te desgasta.
Este entrenamiento no busca que evites los conflictos. Busca que aprendas a afrontarlos sin que la reacción de los demás decida cómo actúas tú.
1. Describe el conflicto sin juzgarlo.
Piensa en un conflicto concreto que tengas ahora mismo con otra persona.
No escribas todavía quién tiene razón, quién empezó ni cómo debería comportarse la otra persona. Describe únicamente lo que ha ocurrido.
Escríbelo en una frase:
«La situación concreta es…»
Ejemplos:
- «He pedido algo y la otra persona se ha negado.»
- «Alguien me ha hablado de una forma que no acepto.»
- «Tenemos opiniones diferentes sobre una decisión.»
- «Una persona está haciendo algo que me perjudica.»
2. Decide qué quieres conseguir.
Vuelve al conflicto que acabas de describir.
Antes de pensar qué vas a decir o hacer, pregúntate:
¿Qué quiero conseguir realmente con mi actuación?
No qué quieres que haga la otra persona. Eso no está en tus manos. Piensa en cuál quieres que sea tu objetivo.
Por ejemplo:
- Expresar algo que necesito decir.
- Defender una decisión.
- Resolver un problema concreto.
- Poner un límite.
- Llegar a un acuerdo.
- O simplemente dejar de participar en una discusión que no lleva a ninguna parte.
Completa esta frase:
«En este conflicto, mi objetivo es…»
3. Decide si este conflicto necesita tu participación.
Ahora que sabes qué ha ocurrido y qué quieres conseguir, pregúntate:
¿Seguir participando en este conflicto me acerca a mi objetivo o solo mantiene viva la discusión?
No todos los conflictos deben evitarse. A veces necesitas hablar, defender una decisión, poner un límite o resolver algo.
Pero otras veces ya has dicho lo que tenías que decir y seguir discutiendo solo busca convencer, tener la última palabra o conseguir que el otro reconozca que tienes razón.
Pregúntate:
- ¿Hay algo útil que todavía pueda hacer?
- ¿Necesito decir o defender algo importante?
- ¿O estoy esperando que la otra persona cambie, ceda o me dé la razón?
Completa una de estas frases:
«Este conflicto necesita que yo…»
o
«Puedo dejar de participar porque…»
El ejercicio de hoy.
No intentes resolver todos tus conflictos. Elige uno.
Vuelve a lo que acabas de escribir y toma una decisión concreta:
Si necesitas actuar: decide qué vas a decir o hacer, centrándote en tu objetivo y no en controlar la reacción de la otra persona.
Si no necesitas seguir participando: decide qué vas a dejar de hacer: discutir, justificarte, intentar convencer o buscar tener la última palabra.
Quédate con una sola acción:
«Ante este conflicto, hoy voy a…»
No puedes decidir cómo responderá la otra persona. Sí puedes decidir quién quieres ser tú dentro del conflicto.