ENTRENAMIENTO – PREOCUPACIÓN

No todo lo que temes está ocurriendo.

Tu mente puede intentar resolver hoy problemas que quizá nunca lleguen. Aprende a anticipar entre lo que está ocurriendo y lo que solo estás anticipando.

Este entrenamiento no busca  que dejes de preocuparte de golpe. Busca que aprendas a reconocer dónde puedes actuar y dónde solo estás desgastándote.

1. Identifica qué te preocupa realmente.

Piensa en una preocupación concreta que tengas ahora mismo.

No intentes resolverla todavía. Primero define exactamente qué es lo que temes que ocurra.

Escríbela en una frase:

«Me preocupa que…»

Ejemplos:

  • «…algo salga mal.»
  • «…una persona se enfade conmigo.»
  • «…no ser capaz de solucionar un problema.»
  • «…ocurra algo que no puedo prever.»

Así empezamos a hacer algo importante: sacar la preocupación de la cabeza y convertirla en algo concreto que podamos examinar.

2. Separa lo que está ocurriendo de lo que estás anticipando.

Vuelve a leer la preocupación que acabas de escribir.

Ahora pregúntate:

¿Qué está ocurriendo realmente ahora mismo?

Escribe únicamente los hechos que conoces. Sin interpretar, suponer ni adelantarte a lo que podría pasar.

¿Qué estoy imaginando que podría ocurrir?

Escribe aquello que todavía no ha ocurrido, pero que tu mente está anticipando.

Una posibilidad no es un hecho. Tu mente puede prepararse para el futuro sin tener que vivirlo antes de que ocurra.

3. Mira lo que acabas de separar.

Puede que exista algo que puedas hacer respecto a lo que está ocurriendo. O puede que ahora mismo no haya nada que hacer.

Pregúntate:

¿Hay alguna acción útil que pueda hacer hoy?

Si la hay, elige una sola acción concreta.

Si no la hay, tu tarea no es seguir pensando en ello. Es aceptar que, por ahora, no requiere ninguna acción de tu parte.

Preocuparte más no te prepara mejor. Actuar cuando puedes y soltar cuando no puedes, sí.

El ejercicio de hoy.

No intentes resolver todo lo que podría pasar. Trabaja con una sola preocupación.

Elige algo que te esté preocupando ahora mismo y haz el ejercicio.

Cuando termines, deberías poder distinguir qué está ocurriendo realmente, qué estás anticipando y si hay algo útil que puedas hacer hoy.

Si hay una acción posible, hazla. Si no la hay, no necesitas resolver todavía un problema que aún no existe.

«No dejes que el futuro te perturbe. Llegarás a él, si es necesario, con las mismas armas de la razón que hoy te protegen contra el presente.»

Describe una preocupación concreta, no el problema en general.
Escribe unicamente los hechos que conoces, sin interpretar, suponer ni adelantarte a lo que prodría pasar.
Escribe aquello que todavía no ha ocurrido, pero que tu mente está anticipando.
Si la hay, escribe una sola acción concreta Si no la hay, escribe: "Ahora mismo no necesito hacer nada".